Andalucía
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| Himno: Himno de Andalucía | |||||
| Lema: Andalucía por sí, para España y la Humanidad | |||||
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| Capital | Sevilla | ||||
| Lengua(s) oficial(es) | Español1 | ||||
| Superficie - total - % de España |
Lugar nº 2 87.268 km² 17,2% |
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| Población - Total (INE 2008) - % de España - Densidad |
Lugar nº 1 8.177.805 17,82% 92,12 hab./km² |
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| Gentilicio | andaluz, -a | ||||
| Estatuto de autonomía | 19 de marzo de 20071 | ||||
| ISO 3166-2 | AN | ||||
| Fiesta oficial | 28 de febrero (Día de Andalucía) | ||||
| Representación parlamentaria - Congreso - Senado - Parlamento |
61 escaños 41 escaños 109 escaños |
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| Presidente | Manuel Chaves (PSOE-Andalucía) | ||||
| Junta de Andalucía | |||||
| 2El Estatuto de Autonomía de Andalucía de 2007 está disponible en Wikisource. | |||||
Andalucía es una comunidad autónoma española compuesta por las provincias de Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga, y Sevilla donde se ubica su capital y tiene su sede la Junta de Andalucía. El Tribunal Superior de Justicia de la comunidad tiene su sede en la ciudad de Granada.
Es la comunidad autónoma más poblada de España (8.177.805 habitantes en 2008)[1] y la segunda más extensa, lo que unido a su historia y cultura le confiere un peso singular y decisivo en el conjunto de España. Se encuentra situada en la zona suroccidental de Europa, limitando al oeste con la República de Portugal, al sur con el océano Atlántico, el mar Mediterráneo y el territorio británico de ultramar de Gibraltar, al norte con Extremadura y Castilla-La Mancha y al este con la Región de Murcia.
Se constituyó en comunidad autónoma al amparo de lo dispuesto en el artículo segundo de la Constitución Española de 1978, que reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones españolas. El proceso de autonomía política se cursó a través del procedimiento restrictivo expresado en el artículo 151 de la constitución, lo que hace de Andalucía la única comunidad española que accedió a la autonomía a través de dicho procedimiento. El preámbulo del Estatuto de Autonomía de Andalucía de 2007 la define como una realidad nacional, término que se corresponde en la Constitución Española de 1978 con el de nacionalidad histórica, de igual forma que era definida indirectamente en el anterior estatuto de autonomía: el Estatuto de Autonomía de 1981 o Estatuto de Carmona.
El marco geográfico es uno de los elementos que da singularidad y personalidad propia a Andalucía. Desde el punto de vista geográfico, podemos distinguir tres grandes áreas ambientales, conformadas por la interacción de los distintos factores físicos que inciden sobre el medio natural: Sierra Morena -que separa Andalucía de la Meseta- y los Sistemas Béticos y la Depresión Bética que individualizan la Alta Andalucía de la Baja Andalucía.
La historia de Andalucía es el resultado de un complejo proceso en el que se sincretizan a lo largo del tiempo diferentes pueblos y culturas así como diferentes realidades socioeconómicas y políticas. A pesar de la contemporaneidad de la formación del Estado Autonómico Andaluz no se puede olvidar el peso que han dejado por el territorio andaluz el paso de pueblos como: el íbero, el romano, el cartaginés o el musulmán, sin los cuales no se podría entender su realidad sociocultural actual.
La realidad económica andaluza actual está marcada por el subdesarrollo de Andalucía con respecto al global español y europeo, fruto del fracaso de la revolución industrial y de la situación periférica que adoptó Andalucía en los circuitos económicos internacionales. Este carácter de subdesarrollo es fácilmente detectable en la actualidad por el escaso peso de la industria en la economía, el gran peso que aún posee la agricultura y por la existencia de una hipertrofia del sector servicios.
La cultura andaluza es fruto del paso de diferentes pueblos y civilizaciones que, con el tiempo, han ido conformando una identidad cultural particular. Estos pueblos, algunos muy diferentes entre sí, han ido dejando una impronta lentamente asentada entre los habitantes. Si bien, la cultura andaluza se puede hablar de una cultura andaluza propiamente dicha, ante todo porque a los condicionantes históricos se le han de sumar de manera significativa los geográficos del espacio andaluz.
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[editar] Toponimia
El topónimo "Andalucía" se introdujo en la lengua castellana durante el siglo XIII bajo la forma "el Andalucía". Se trata de la castellanización de al andalusiya, adjetivo árabe referido a Al-Ándalus, nombre que recibían los territorios de la península Ibérica bajo gobierno islámico desde el 711 al 1492.[2] La etimología que hace derivar Andalucía de Vandalia (tierra de los vándalos), muy difundida a partir del siglo XVI, no goza en la actualidad de crédito científico alguno.[3] En cuanto a su uso, el término “Andalucía” no siempre se ha referido exactamente al territorio hoy conocido como tal. Durante las últimas fases de la Reconquista cristiana, se otorgó este nombre exclusivamente al sur peninsular bajo dominio musulmán, quedando posteriormente como denominación del último territorio en ser reconquistado.[3] En la Primera Crónica General de Alfonso X el Sabio, escrita en la segunda mitad del siglo XIII, el término Andalucía se emplea en tres significados diferentes:
- Como simple traducción de Al-Ándalus.
- Para designar los territorios conquistados por los cristianos en el Valle del Guadalquivir y en los reinos de Granada y Murcia. De hecho Alfonso X se tituló Rey de Castilla, León y de toda Andalucía en un documento de 1253.
- Para nombrar las tierras conquistadas por los cristianos en el Valle del Guadalquivir (Reinos de Jaén, Córdoba y Sevilla). Este tercer significado sería el más común durante la Baja Edad Media y la Edad Moderna. Desde el punto de vista administrativo, el reino de Granada mantuvo su nombre y singularidad dentro del contexto andaluz[4] debido, sobre todo, a su carácter emblemático como culminación de la Reconquista, y por ser la sede de la importante Real Chancillería de Granada. Sin embargo el hecho de que la conquista y repoblación de dicho reino fuese realizada mayoritariamente por andaluces, hizo que durante la Edad Moderna la noción de Andalucía se extendiera, de hecho, al conjunto de los cuatro reinos,[5] frecuentemente denominados los "cuatro reinos de Andalucía", al menos desde mediados del siglo XVIII.[6] [7]
[editar] Símbolos
El escudo de Andalucía muestra la figura de un Hércules joven entre las dos columnas de Hércules que la tradición sitúa en el estrecho de Gibraltar, con una inscripción a los pies de una leyenda que dice: "Andalucía por sí, para España y la Humanidad", sobre el fondo de una bandera andaluza. Cierra las dos columnas un arco de medio punto con las palabras latinas «Dominator Hercules Fundator», también sobre el fondo de la bandera andaluza.
La bandera oficial de Andalucía está compuesta por dos bandas horizontales verdes y una blanca, sobre la cual se sitúa su escudo. Fue creada por Blas Infante, y aprobada en la Asamblea Andalucista de Ronda de 1919. Infante eligió el verde como símbolo de la esperanza y la unión y el blanco como símbolo de paz y diálogo. La elección de estos colores se debe a que Blas Infante consideraba que habían sido los más usados a lo largo de la historia del territorio andaluz. Según él, el estandarte de la dinastía andalusí de los Omeyas era verde y representaba la convocatoria del pueblo. El blanco, en cambio, simbolizaba el perdón entre los almohades que en la heráldica europea es interpretado como parlamento o paz. Otras noticias históricas justifican la elección de los colores de la bandera. Los nacionalistas andaluces la denominan la "Arbonaida"', que significa "blanquiverde" en lengua mozárabe.
El himno de Andalucía es una composición musical de José del Castillo Díaz[8] con letra de Blas Infante. La música está inspirada en el Santo Dios, un canto religioso popular que los campesinos y jornaleros de algunas comarcas andaluzas cantaban durante la siega.[9] Blas Infante puso este canto en conocimiento del Maestro Castillo, quien adaptó y armonizó la melodía. La letra del himno apela a los andaluces para que se movilicen y pidan "tierra y libertad", mediante un proceso de reforma agraria y un estatuto de autonomía política para Andalucía, en el marco de España.
El Parlamento andaluz aprobó de forma unánime en 1983 que en el preámbulo del Estatuto de Autonomía para Andalucía, se reconociera a Blas Infante como "Padre de la Patria Andaluza". Reconocimiento que se revalidó en la reforma de dicho estatuto, sometida a Referéndum popular el 18 de febrero de 2007.
El Día de Andalucía se celebra el 28 de febrero y conmemora el referéndum del año 1980, que dio autonomía plena a la comunidad andaluza tras una larga lucha para acceder a través del procedimiento estipulado en el artículo 151 de la constitución para aquellas comunidades que, como la andaluza, no tuvieron oportunidad de refrendar su estatuto durante la Segunda República por el estallido de la Guerra Civil.
El título honorífico de Hijo Predilecto de Andalucía se concede por la Junta de Andalucía a quienes se le reconocen méritos excepcionales que hayan redundado en beneficio de Andalucía, por su trabajo o actuaciones científicas, sociales o políticas. Es la más alta distinción de la Comunidad Autónoma de Andalucía.
[editar] Medio físico
Uno de los elementos que da singularidad y personalidad propia a Andalucía es su marco geográfico o físico. El historiador sevillano Domínguez Ortiz resume esta condición afirmando que:[4]
Estas tres grandes unidades ambientales van a ser el resultado de la conjunción de los distintos factores físicos, donde el relieve juega un papel fundamental.
[editar] Ubicación
Andalucía tiene una extensión de 87.597 km2 que equivale al 17,3% del territorio español, por lo que es comparable con muchos de los países europeos tanto por su superficie como por su complejidad interna. Hacia el este y al oeste limita con el Mar Mediterráneo y con el Océano Atlántico respectivamente, mientras que al norte lo hace con la Sierra Morena que la separa de la Meseta y al sur con el Estrecho de Gibraltar que la separa del continente africano.
Andalucía se localiza en una latitud entre los 36º y los 38º44' N, en la zona templadocálida de la tierra, dando a su clima características muy definitorias como la bonanza de sus temperaturas y la sequedad de sus veranos. Sin embargo, en el amplio marco definido por sus límites existen unos grandes contrastes internos. De esta forma: se pasa de las extensas llanuras litorales del río Guadalquivir -a nivel del mar- a las zonas más altas de la península en Sierra Nevada. Contrasta la sequedad del desierto de Tabernas con la Sierra de los Alcornocales, la más lluviosa de la península. Más significativo si cabe es el tránsito de las cumbres nevadas del Mulhacén a la costa subtropical granadina, a escasos 50 km.[10]
[editar] Clima
Andalucía se encuadra en su totalidad dentro del dominio climático mediterráneo, caracterizado por el predominio de las altas presiones estivales -anticiclón de las Azores-, que traen como consecuencia la típica sequía estival, rota en ocasiones con precipitaciones torrenciales, y temperaturas tórridas. En invierno los anticiclones tropicales se desplazan hacia el sur y permiten que el frente polar penetre en el territorio andaluz. La inestabilidad se acrecienta y las precipitaciones se concentran en los períodos de otoño, invierno y primavera. Las temperaturas son muy suaves.[11]
No obstante, existe una gran diversidad de tipos climáticos en las diferentes zonas de Andalucía,[12] originando una gran riqueza y contrastes paisajísticos que son acrecentados por la disposición de los orógenos y su situación entre dos masas de agua de características muy diferentes.
Las precipitaciones disminuyen de oeste a este, siendo el punto más lluvioso la Sierra de Grazalema (con el máximo histórico anual de precipitaciones registrado en toda la Península Ibérica y España, en el año 1963: 4.346 mm)[13] y el menos lluvioso de Europa continental (Cabo de Gata, 117 mm anuales). La "Andalucía húmeda" coincide con los puntos más altos de la comunidad, sobresaliendo especialmente el área de la Serranía de Ronda y la Sierra de Grazalema. El valle de Guadalquivir presenta pluviometría media. En la provincia de Almería se encuentra el desierto de Tabernas, el único desierto de Europa. Los días de lluvia al año son alrededor de 75, descendiendo hasta 50 en las zonas más áridas. Así, en gran parte de Andalucía se superan los 300 días de sol al año.
La temperatura media anual de Andalucía es superior a 16°C, con valores urbanos que oscilan entre los 18,5°C de Málaga y los 15,1°C en Baeza.[14] En gran parte del valle del Guadalquivir y de la costa mediterránea, la media se sitúa en torno a 18º y en puntos de la costa oriental de la provincia de Almería se pueden dar medias anuales superiores a 20º (21,5º en Cuevas del Almanzora). El mes más frío es enero (6,4 °C de media en Granada) y el más caluroso julio o agosto (28,5°C de media), siendo Córdoba la capital más calurosa seguida de Sevilla.
En el Valle del Guadalquivir se registran las temperaturas más altas de España y la península, con un máximo histórico de 47ºC en Sevilla el día 6 de agosto de 1946.[15] Las Sierras de Granada y Jaén son las que registran las temperaturas más bajas de todo el sur de la Península Ibérica. En la ola de frío de enero de 2005 se alcanzaron -21ºC en Santiago de la Espada (Jaén) y -18°C en Pradollano (Granada). Sierra Nevada tiene la temperatura media anual más baja del sur peninsular (3,9ºC en Pradollano) y sus cumbres permanecen nevadas la mayor parte del año.
[editar] Relieve
El relieve es uno de los principales factores que configura el medio natural. Las alineaciones montañosas y su disposición tienen especial incidencia en la configuración del clima, la red fluvial, los suelos y su erosión, los pisos bioclimáticos e incluso va a tener influencia en la forma de aprovechamiento de los recursos naturales.[16]
El relieve andaluz se caracteriza por el fuerte contraste altitudinal y en la pendiente. En sus fronteras se dan las mayores cotas de la Península Ibérica y casi un 15% del territorio por encima de 1.000 m; frente a las zonas deprimidas, con menos de 100 msnm de altitud en la gran Depresión Bética. En las pendientes, se produce el mismo fenómeno.
En cuanto a las costas andaluzas, el litoral atlántico se caracteriza por un predominio abrumador de playas y costas bajas; por su parte el litoral mediterráneo tiene una presencia muy importante de acantilados sobre todo en la Axarquía malagueña, Granada y Almería.[17]
El carácter disimétrico es tal que va a configurar una división natural entre la Alta y la Baja Andalucía, en base a las principales unidades del relieve:[18]
- Sierra Morena, al mismo tiempo que marca una ruptura entre Andalucía y la Meseta, presenta una gran separación -acrecentada por su despoblamiento- entre la Sierra y la Campiña de Huelva, Sevilla, Córdoba y Jaén. Sin embargo, su elevación es escasa y sólo Sierra Madrona logra superar los 1.300 msnm en su punto más alto la Bañuela (fuera de Andalucía). Dentro de este sistema montañoso cabe destacar el desfiladero de Despeñaperros, que constituye la frontera natural con Castilla.
- Las Cordilleras Béticas (Penibética y Subbética) se desarrollan paralelas al Mediterráneo y no están alineadas, dejando entre ellas el Surco Intrabético. El Subbético es muy discontinuo, por lo que presenta numerosos pasillos que facilitan la comunicación. Por el contrario, el Penibético ejerce de barrera aisladora entre el litoral mediterráneo y el interior.[19] Las mayores alturas de Andalucía se encuentran en Sierra Nevada, al sureste de España; allí se sitúan las cotas más elevadas de la Península Ibérica: el pico Mulhacén (3.478 m) y el Veleta (3.392 m).
- La Depresión Bética se encuentra entre ambos sistemas. Es un territorio llano casi en su totalidad, abierto hacia el Golfo de Cádiz por el suroeste. A lo largo de la historia, éste ha sido el principal eje de población de Andalucía.
[editar] Hidrografía
Por Andalucía discurren ríos de la vertiente atlántica y de la mediterránea. A la vertiente atlántica pertenecen los ríos Guadiana, Odiel-Tinto, Guadalquivir, Guadalete y Barbate; mientras que a la vertiente mediterránea corresponden el Guadiaro, Guadalhorce, Guadalmedina, Guadalfeo, Andarax (o río Almería) y Almanzora. Entre ellos, el Guadalquivir destaca por ser el río más largo de Andalucía y el quinto de la Península Ibérica (657 km).[20]
Los ríos de la cuenca atlántica se caracterizan por ser extensos, discurrir en su mayor parte por terrenos llanos y regar extensos valles. Este carácter determina los estuarios y las marismas que se forman en sus desembocaduras, como las marismas de Doñana formadas por el río Guadalquivir, las marismas del Odiel y la Bahía de Cádiz. Los ríos de la cuenca mediterránea son más cortos, más estacionales y con más pendiente media, lo que provoca unos estuarios menos extensos y valles menos propensos a la agricultura. El efecto de sotavento que provocan los Sistemas Béticos hace que sus aportes sean reducidos.[18]
Los ríos andaluces se enmarcan en cinco cuencas hidrográficas distintas: la cuenca del Guadalquivir, la cuenca atlántica andaluza, que incluye las subcuencas de Guadalete-Barbate y Tinto-Odiel, y la cuenca del Guadiana, que conformarían la vertiente atlántica. En la cuenca mediterránea andaluza quedan los ríos que desembocan en el Mediterráneo. Además en Andalucía se extiende una pequeña parte de la cuenca del río Segura.[21]
[editar] Flora y fauna
- Flora
Andalucía, biogeográficamente hablando, forma parte del Reino Holártico, concretamente de la Región mediterránea, subregión Mediterránea Occidental, y está formada por cinco sectores fitogeográficos: el sector Mariánico-Monchiquense, el sector Gaditano-Aljíbico y Onubense, los sectores Béticos, el sector Almeriense y el sector Manchego. Estos sectores pertenecen a otras tantas provincias o subprovincias corológicas ibéricas.
A rasgos generales, la vegetación típica de Andalucía es el bosque mediterráneo, caracterizado por vegetación de hoja perenne y xerófila, adaptada a lo largo del período estival de sequía. La especie climácica y dominante es la encina, si bien, son abundantes los alcornoques, los pinos, los pinsapos, entre otros y por supuesto el olivo y el almendro como especies cultivadas. El sotobosque dominante está compuesto por especies leñosas de tipo espinoso y aromático: especies como el romero, el tomillo, y la jara son muy típicas de Andalucía. En las zonas más húmedas y de suelos ácidos, las especies más abundantes son el roble y el alcornoque, y como especie cultivada destaca el eucalipto. También son abundantes los bosques en galería de especies frondosas: álamos y olmos, e incluso el chopo como especie cultivada en la vega granadina.[22]
El bosque andaluz esta muy alterado por el largo proceso de ocupación histórica, las roturaciones de las mejores tierras para el cultivo, los abundantes incendios forestales. La garriga -de carácter arbustivo- es la vegetación típica en las zonas de bosques degradados. Ante ésta problemática se ha recurrido a la repoblación de extensas zonas con especies no climácicas como el pino. En la actualidad existe una clara política conservacionista de los espacios forestales restringidos a las áreas montanas.
- Fauna
La biodiversidad existente en Andalucía se hace extensible a la fauna. De esta forma, más de 400 especies de vertebrados de las 630 existentes en España habitan en esta comunidad autónoma. Su estratégica posición entre la cuenca mediterránea, el océano Atlántico y el estrecho de Gibraltar, hace que Andalucía sea uno de los pasos naturales de miles de aves migratorias que viajan entre Europa y África.[23]
Los humedales andaluces, albergan una avifauna muy rica, por la combinación de especies de origen africano, como la focha cornuda, el calamón o el flamenco, con las aves provenientes del norte de Europa, como los ánsares. Entre las rapaces destacan el águila imperial, el buitre leonado y el milano.
En cuanto a los herbívoros, se dan los ciervos, gamos, corzos, muflones y la cabra montés, esta última en retroceso frente al arruí, especie invasora introducida desde África con fines cinegéticos en la década de 1970. Entre los pequeños herbívoros destacan la liebre y el conejo, que constituyen la base de la alimentación de la mayor parte de especies carnívoras del bosque mediterráneo.
Los grandes carnívoros como el lobo ibérico y el lince ibérico están muy amenazados y se limitan a Doñana, Sierra Morena y Despeñaperros. El jabalí, en cambio, se conserva bien por su importancia cinegética. Más abundantes y en distinta situación de conservación, se hallan los carnívoros de menor tamaño, como la nutria, son más abundantes el zorro, el tejón, el turón, la comadreja, el gato montés, la gineta y el meloncillo.[24]
Otras especies reseñables son la víbora hocicuda y el Aphanius baeticus o salinete andaluz, esta última muy amenazada.
[editar] Suelo
La pedogénesis es un proceso sintético en el que intervienen el resto de factores naturales, tanto bióticos como abióticos. Por lo tanto no es de extrañar que atendiendo al tipo de suelo predominante Andalucía se pueda dividir en tres grandes unidades de paisaje.[25]
En Sierra Morena, debido a su morfología y a sus suelos ácidos, se desarrollan suelos principalmente poco profundos y pobres con vocación forestal. En los valles y en zonas calizas se llegan a dar suelos más profundos donde existe una pobre agricultura cerealista asociada normalmente a la cabaña ganadera. Algo similar ocurre en los Sistemas Béticos. Su complejidad morfoestructural hace que sea la zona con un suelo y paisaje más heterogéneo de Andalucía. A muy grandes rasgos, cabe señalar -como diferencia con el otro gran espacio montano de Andalucía- la existencia de un predominio de materiales básicos en el Subbético, que unido a la morfología alomada, generan unos suelos más profundos con una mayor capacidad agronómica, principalmente utilizados en el cultivo del olivar.[26]
Por último, hay que destacar la Depresión Bética y el Surco Intrabético, como principales espacios para el desarrollo de suelos profundos, ricos y con gran capacidad agronómica. Hay que diferenciar los suelos de aluvión con una textura franca y especialmente aptos para los cultivos intensivos en regadío, donde destacan los del valle del Guadalquivir y la vega de Granada.[27]
Por su parte, en las zonas onduladas de la campiña, existe una doble dinámica: en las vaguadas -rellenadas de materiales calizos más antiguos- donde se han desarrollado unos suelos arcillosos muy profundos, denominados suelos de bujeo o tierras negras andaluzas donde son típicos los cultivos herbáceos en secano. En las zonas alomadas se ha desarrollado otro suelo muy típico -la albariza- con condiciones muy favorables para el cultivo de la vid.[28]
Los suelos arenosos poco consolidados -principalmente del litoral onubense y almeriense-, a pesar de su marginalidad, en las últimas décadas han tomado una gran relevancia gracias al cultivo forzado bajo plástico de hortalizas y bayas -fresones, frambuesas, arándanos, entre otros-.
[editar] Espacios naturales
Andalucía dispone de un gran número de espacios naturales y ecosistemas de gran singularidad y valor ambiental. Su importancia y la necesidad de hacer compatible la conservación de sus valores y su aprovechamiento económico, han fomentado la protección y ordenación de los paisajes y ecosistemas más representativos del territorio andaluz.[29] [30]
Las distintas figuras de protección se engloban dentro de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (RENPA) que integra los espacios naturales localizados en el territorio andaluz protegidos por alguna normativa en el ámbito autonómico, nacional, comunitario o convenios internacionales. La RENPA está formada por 150 espacios protegidos divididos en 2 Parques Nacionales, 24 Parques Naturales, 21 Parques Periurbanos, 32 Parajes Naturales, 2 Paisajes Protegidos, 37 Monumentos Naturales, 28 Reservas Naturales y 4 Reservas Naturales Concertadas, todos ellos recogidos en la Red Natura 2000 de ámbito europeo. En el ámbito internacional hay que resaltar las 9 Reservas de la Biosfera, 20 Sitios Ramsar, 4 Zonas Especialmente Protegidas de Importancia para el Mediterráneo -ZEPIM- y 2 Geoparques.[31]
En total, prácticamente el 20% del territorio andaluz se encuentra bajo protección de alguna normativa en los distintos ámbitos, lo que supone aproximadamente el 30% del territorio protegido en España.[31] Entre los muchos espacios destacan el Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas, el mayor parque natural de España y el segundo de Europa, el Parque Nacional de Sierra Nevada, Doñana y las áreas subdesérticas del Desierto de Tabernas y del Cabo de Gata.
[editar] Historia
La historia de Andalucía -en opinión del profesor Lacomba- es el resultado de un complejo proceso en el que se sincretizan a lo largo del tiempo diferentes pueblos y culturas así como diferentes realidades socioeconómicas y políticas. Por lo tanto, no existe una idea inmutable de Andalucía, ya que la historia es totalmente dinámica; pero sí hay una fundamental "continuidad andaluza" de fondo. Andalucía es una construcción histórica resultado de la dialéctica entre los distintos componentes que intervienen en la formación de Andalucía como pueblo.[32]
La cuestión de la existencia o no de una "Historia de Andalucía" aún no está resuelta de manera definitiva. La corriente contraria afirma que no hay una historia diferenciada y propia de Andalucía.[33]
[editar] Prehistoria
- El Paleolítico en Andalucía
Sobre el origen del ser humano en Andalucía y su proveniencia existen grandes dudas. La presencia de homínidos se remonta al Paleolítico Inferior, con restos arqueológicos de la cultura achelense de entre 700.000 y 400.000 años de antigüedad,[34] [35] sin embargo el controvertido hallazgo del llamado Hombre de Orce parece apuntar una mayor antigüedad.[36] [37] Las principales zonas de asentamiento fueron la zona alta del Guadalquivir y la zona sur de Sierra Morena, en las terrazas de los grandes ríos, que eran utilizados como ejes de circulación y zonas de aprovisionamiento de alimentos (caza y recolección).[38]
En el Paleolítico Superior el Homo Sapiens se generalizó por toda Andalucía. La cultura material se caracterizó por los avances en la cultura lítica y la aparición de las primeras manifestaciones de arte rupestre, denominado en el contexto andaluz "Arte sureño" y caracterizado por su esquematismo.[39] Entre otras, destacan la Cueva de la Pileta -Ronda- y la Cueva de Nerja.
- El Neolítico en Andalucía
El Neolítico llegó a Andalucía alrededor del V milenio a. C., introducido por difusión desde el Levante mediterráneo, lo que determina que fuera el levante almeriense la zona de desarrollo inicial. Este período se caracteriza por la utilización de la cerámica cardial y la cerámica almagra y por la existencia de dos tipos de hábitat o asentamientos humanos: en poblados sedentarios en valles fluviales o en zonas áridas; y de forma más extendida en cuevas, a veces denominado de forma genérica "Cultura de las cuevas". Entre otras destacan la Cueva de los Murciélagos -Córdoba-, Cueva del Tesoro y Cueva de Nerja -Málaga-.[40]
- La Edad de los Metales
La Edad de los Metales fue introducida en Andalucía por pueblos del Levante mediterráneo. Esta introducción tecnológica supuso un importante avance en la fabricación de herramientas, la división y especialización del trabajo y el desarrollo del comercio, debido a la localización de los yacimientos metálicos y a su transporte hacia el levante mediterráneo. La intensificación de las relaciones comerciales y de índole social precipitó la entrada de Andalucía en la fase protohistórica con el desarrollo importantes culturas: Cultura megalítica, la de Los Millares, la del Vaso Campaniforme, la de El Argar y Tartessos.[41]
[editar] Edad Antigua: de Tartessos a la Bética
La civilización de Tartessos se desarrolló desde el Bronce Antiguo y Medio, simultáneamente a las culturas de El Argar y de Los Millares en Almería, hasta el siglo V a. C. en que se produjo su colapso cuando el comercio en el Mediterráneo fue monopolizado por las grandes potencias marítimas de Oriente, Tartessos quedó bloqueado y se produjo la caída definitiva del reino.[42]
En torno al siglo IX, se produjo un proceso colonizador con la aparición de forma escalonada de fenicios, griegos, cartagineses y romanos. Estos colonizadores usaron desde fuera gran parte del territorio andaluz como aprovisionador de recursos, por su importancia geoestratégica como punto de paso obligado de una vía comercial desde el Mediterráneo hacia el Atlántico[43]
Hacia el año 500 a. C. los cartagineses irrumpieron en el Mediterráneo occidental con una mentalidad más conquistadora que colonizadora. Los púnicos, al controlar militarmente el Estrecho de Gibraltar, hicieron inaccesible la penetración de los demás pueblos hacia el Atlántico. Por ello Tartessos entró en una crisis irreversible y el territorio andaluz entró en una fase de dependencia de poderes externos.[44]
La rivalidad entre Cartago y Roma hizo que Andalucía se convirtiera en escenario de las guerras púnicas. Como consecuencia de la victoria romana se creó la provincia de Hispania Ulterior, que más tarde se convertiría en la Bética, que abarcaba casi todo el territorio andaluz, salvo una parte del norte de las provincias de Jaén, Granada y Almería, cuyo límite se puede establecer en el río Almanzora. El territorio se articulaba a través de una red de calzadas dispuestas en base a tres grandes ejes de paso naturales: La depresión Bética, el surco Intrabético y la costa. En torno a estos ejes se disponían importantes núcleos de población, como Corduba (la capital), Hispalis, Ostippo, Gades, Iliberris, entre otras, que monopolizaban la recaudación de impuestos, el comercio y la explotación del ager, además de ser grandes focos de penetración de la cultura romana y de su distribución por sus áreas de influencia rural. El carácter divisorio de grandes ríos como el Guadiana y el Guadalquivir, la importancia de los grandes distritos mineros como Almadén, la frontera natural que supone Sierra Morena, la importancia de grandes núcleos poblacionales y la facilidad de comunicación por el mar, son elementos que hacían de frontera y que a la vez configuraban un espacio territorial con distintas realidades pero con cierta cohesión, que se ve aumentada por el proceso común de colonización, que será especialmente profundo en la provincia senatorial de la Bética.[45]
La Bética tuvo una importante aportación al conjunto del Imperio Romano tanto económica, como cultural y política. En el terrero económico continuó siendo muy significativa la extracción de minerales (oro, plata, cobre y plomo) y la agricultura, con la producción y exportación sobre todo de cereales, aceite y vino, éstos dos últimos especialmente famosos en todo el Imperio junto con el garum. En el terreno político, la Bética fue durante mucho tiempo una provincia senatorial que, debido a su alto grado de romanización, dependía del poder político del Senado, no del poder militar del Emperador. Además dio a Roma dos emperadores: Trajano y Adriano, naturales de Itálica.
La conquista romana, tanto económica como política, y la profunda romanización de la Bética puso fin en gran medida a la cultura autóctona [...] perdiéndose la existencia de una remota conciencia de la tierra andaluza como un sutil vapor [...].[46] Sin embargo, propició una temprana cristianización, que a mediados del siglo I arraigó fuertemente en las costas andaluzas y que irá marcando un nuevo desarrollo cultural en toda la Península Ibérica.
[editar] Edad Media
Durante la Edad Media se produjeron unas fuertes transformaciones en el plano socioeconómico y político. Andalucía, fue una región peculiar en este aspecto ya que la ocupación musulmana conllevó en una era de desarrollo económico ligado a su pertenencia al mundo islámico. Tras la conquista, la disposición andaluza como fachada al Atlántico y al mismo tiempo al Mediterráneo, hizo que la región jugase un papel fundamental en la corona castellana en el período de los descubrimientos y en la conquista y colonización de América.[47]
- Andalucía visigoda y presencia bizantina
A partir de la Crisis del siglo III el elemento germánico fue cada vez más frecuente. Así en el 411, en virtud de un foedus pactado con el Imperio Romano de Occidente, los suevos, vándalos y alanos se establecieron en la Península ibérica. Los vándalos silingos recibieron la fértil provincia de la Bética, aunque su presencia fue efímera ya que la irrupción de los visigodos en el escenario político (418) los expulsó de la península.[48]
El carácter meridional de Andalucía y su fuerte romanización y afianzamiento de una oligarquía territorial, capaz de tener auténticos ejércitos privados, dio a la Bética un carácter especial. Fue el último territorio controlado de facto por los visigodos, y el que mayor inestabilidad política presentaba.[49]
A partir del año 531 se produjo una rápida expansión de Teudis hacia el sur, llegando a instalar su corte en Sevilla, para tener un mejor control de sus operaciones en el sur peninsular. La Bética quedó definitivamente integrada en el reino visigodo de Toledo, si bien cuando los intereses de la oligarquía terrateniente hispano-romana se vieron peligrar, no se dudó en la rebelión, como se hizo en las de Hermenegildo y Atanagildo.[50]
La rebelión de Atanagildo, con apoyo de la oligarquía bética, supuso la entrada en acción del poder bizantino, en expansión bajo Justiniano. La importancia del litoral andaluz para el comercio en el Mediterráneo hizo que se incorporara a la Provincia bizantina de Spania. Sin embargo, la presencia bizantina en Andalucía fue fugaz, ya que el poder visigodo de Toledo siempre quiso recuperar el litoral perdido. Las campañas, primero de Leovigildo y luego de Suintila, hicieron que se crease un poder unificado en la península Ibérica.[51]
- Andalucía Musulmana. Al-Ándalus
En el 711, tras la incursión militar de Tarik, la Batalla del Guadalete y las posteriores campañas de Musa, se produjo la caída del poder visigodo y la Invasión musulmana de la Península Ibérica. A partir de entonces y hasta la Toma de Granada en 1492, los territorios peninsulares bajo poder islámico se denominaron genéricamente Al-Ándalus, cuya historia fue una sucesión de diversos estados musulmanes.[52]
El máximo poder omeya en Al-Ándalus se produjo con la proclamación en el 912 del Califato de Córdoba por parte de Abderramán III, quien se proclamó califa. Si bien los límites territoriales de entonces superaban los del actual territorio andaluz, no es menos cierto que el Valle del Guadalquivir era el eje del poder musulmán en la península, con Córdoba como capital y gran foco cultural.[53] Los límites de Al-Ándalus superaron los del territorio actual andaluz, pero según Cano García: "se retrotraen por el norte con relación a épocas anteriores, aproximándose a la divisoria de aguas Guadalquivir/Guadiana y, por lo tanto, constituyen un claro precedente de los actuales” de Andalucía.[54]
La división interna tras Almanzor, desencadenó la fitna y la descomposición del Califato (1031) en numerosos Taifas.[55] La Taifa de Sevilla tuvo un protagonismo especial y alcanzó gran poder con los monarcas abadíes al-Mutadid y al-Mutamid, que extendieron sus dominios por el sur de Portugal, Murcia y la mayor parte de la actual Andalucía, a excepción de la taifa zirí de Granada.[56]
Tras la conquista de Toledo en el 1085 por Alfonso VI, el poder cristiano fue predominante en la Península, por ello las principales taifas tuvieron que recurrir a los distintos poderes musulmanes establecidos al otro lado del Mediterráneo. La victoria almorávide en Zalaca (1086) supuso la incorporación de Al-Ándalus a su órbita e instalaron su capital en Granada gobernando hasta mediados del siglo XII. Los distintos reinos de taifas fueron asimilados.[57]
La expansión almohade en el norte de África debilitó el poder almorávide en Al-Ándalus, cuya unidad se resquebrajó de nuevo dando lugar a los segundos reinos taifas (1144-1170). Estas taifas fueron posteriormente sometidas por los propios almohades, que establecieron su capital en Sevilla, consiguiendo parar el avance cristiano con grandes victorias como en la batalla de Alarcos (1195). Sin embargo desde el principio tuvieron problemas para dominar todo el territorio de Al-Ándalus, en especial Granada y Levante. La batalla de Las Navas de Tolosa (1212),[58] marcó el comienzo del fin de la dinastía almohade y determinó la aparición de los terceros reinos de Taifas y la ascensión de los benimerines en el Magreb. En 1232 Muhammad I se proclamó emir y fundó el emirato nazarita de Granada.[59]
[editar] Edad Moderna: Andalucía en la Corona de Castilla
La debilidad derivada de la desintegración del poder almohade y la subsiguiente creación de los terceros reinos taifas, favoreció la rápida conquista o reconquista cristiana de las tierras del valle del Guadalquivir por parte de Fernando III.[60] Córdoba se conquistó en 1236, Jaén en 1246 y Sevilla en 1248, surgiendo el germen de la Andalucía histórica, condicionada por la permanencia de parte de población musulmana (los mudéjares),[61] por la repoblación con gente cristiana proveniente de territorios peninsulares más septentrionales, por el asentamiento de colonias de mercaderes extranjeros y por un largo proceso de feudalización del territorio andaluz. Todo ello bajo la influencia del reino nazarita de Granada a través de La Frontera y la amenazada de las incursiones de los benimerines, contenidos en 1294 por Guzmán el Bueno en Tarifa y definitivamente derrotados en la Batalla del Salado, en 1340. El Reino de Granada, sobrevivió hasta 1492, cuando los Reyes Católicos terminaron la conquista. La Reconquista de Granada en 1492 puso fin a la dominación musulmana. Desde entonces y durante todo el Antiguo Régimen, el territorio de la actual Andalucía lo constituían los reinos de Jaén,